Le hago fotos a Diego practicamente a diario. Sesiones improvisadas en el carrito,en la cuna, en la cama, en la cafetería, en la calle... ¿El resultado? Que tenemos fotos para aburrir. A nosotros se nos cae la baba, como es natural, pero creo que fuera del círculo semisectario de adeptos a Diego conformado por mi santa y un servidor, abuelos y tíos, el resto caería al segundo centenar de instantáneas. O al primero...

ATENCIÓN AMIGUITOS. Regla número 1: NO MARTIRIZARÁS A LAS VISITAS CON SESIONES MARATONIANAS DE FOTOS/VÍDEOS DE TU HIJO ( recuerda que los padres no somos objetivos y dónde nosotros vemos diversión a raudales y cosas fascinantes que enseñarle al mundo sobre nuestros vástagos, los demás suelen ver aburrimiento y ganas de cortarse las venas) Ésta regla se hace extensible a VIDEOS DE BODA, COMUNIONES, etc..

Yo: No te duermas, amigacho, que ahora vamos con las 900 fotos de cuando el peque tenía dos meses...¡Y luego te ponemos el vídeo del niño dónde no hace nada durante horas pero está muy gracioso!

Amigo de la familia; GGGGG...GGGGGG...GGGGG...

La relación de Diego con los flashes abarca periodos de atracción y odio. Según sople el viento o según el pie con el que se haya levantado el marqués, le sacas fotos estupendas, o sólo fotos de cabezas mirando al suelo. Aunque últimamente priman las segundas, vamos a analizar ambas actitudes:

AMOR A LOS FLASHES:

La primera foto de Diego se la hice en la incubadora para enseñársela a su madre y a sus abuelos. Se familiarizó con un móvil desde el minuto 1. ¿Consecuencias? Durante sus primeros meses de vida el tío veía un móvil a 30 metros a la redonda y activaba ipso facto el operativo de atracción: movimientos de brazos y piernas, soniquetes y por último poses. Porque el chavalín posa: mira fijamente a la cámara, sonríe, se pone el dedito al lado de la boca...¿Que no?

Y ahora si quieres te pongo las manitas al lado de la cara como en los retratos de comunión. NO, sonreir del todo no puedo que aun no tengo todos los dientes y queda feo en cámara...

ODIO AL OBJETIVO:

Tanta foto ha acabado por aburrir al divo y últimamente las fotos espectaculares se espacian en el tiempo. Ahora le dices que pose y posa sólo cuando el quiere. Es por eso que debo estar diempre al quite y es por eso que no tiene una foto en condiciones con otros amiguitos o familiares. Es ver una cámara o escuchar un 'Diego, mira a la cámara' y el nene se transmuta en un trompo y no para de dar vueltas sobre si mismo como si en lugar de un niño fuera una lagartija loca, o de mirar al suelo justo al apretar el botón de la cámara.

Cuando hace eso me pone de los nervios, aunque seguramente nos lo merecemos, por pesaos...

Intento nº 5 de foto titulada: 'Diego y su amiguita':

Yo: ¡Mira a cámara Diego!

Diego: Que he dicho que no, y es que no. Que venga mi representante. Que me den chocolate o patatas fritas o no poso.

Amiguita: Este tío me tiene harta. Que me traigan otro partenair pero ya.

Tere: Y luego pienso en apuntarme al gimnasio. ¡Si yo ya tengo en casa el Diego Evolution que tonifica, define y quema grasas!

 

Menos mal que el tío despues de todo nos regala fotos de las de caerse la baba ( comprendedme, soy su padre...). Como muestra, un botón. SI además de las fotos queréis escuchar una cancioncilla estupenda, accionad el icono con forma de altavoz. La canción es de Rosie Thomas, excelente cantautora por la que siento un admiración profunda. En el improbable caso de que escuchar a Rosie Thomas os pareciera tan atractivo como escuchar a un loro borracho, oprimid el icono igualmente, en éste caso, para silenciar la tonada:

Cual fábula ahora viene la moraleja. Con las fotos pasa un poco como con la vida de un estresado. Todo el día ocupado, de aquí para allá, viviendo a tope, pero sin tiempo de pararse a oler la rosas.

Yo le puedo hacer millones de fotos a Diego, pero, de vez en cuando hay que pararse a mirarlas porque sino pierden su razón de ser. ¿Qué sentido tiene llevar una registro paralelo de la vida de tu hijo? ¿De qué sirve tanta informacion si despues no puedes procesarla?

Es como mi primera época con el emule. Tuve el ordenador encendido durante meses bajando música a la que nunca hubiera podido acceder.Investigando, experimentando, ampliando horizontes musicales. Pues bien... Sölo cuando el ordenador se escacharró y tuvo todos los virus del mundo empecé a disfrutar de la música que había estado meses recopilando. A saborear las canciones que había escuchado una vez. O ninguna...

Antes ni nos hacían, ni hacíamos tantas fotos (el papel costaba dinero y éramos mucho más selectivos a la hora de darle al botoncito), pero recuerdo sesiones de visionado de fotos impagables. Mi madre emocionada, contando la historia de cada instantánea (porque cada foto tenía una). Incluso podíamos recordar dónde y cómo había sido hecha cada una.

Ahora debo reconocer, que aunque Diego tiene muchas fotos, nos paramos poco a mirarlas. ¿Porqué? Probablemente porque a pesar de tener cientos de fotos, sólo unas pocas han sido impresas en papel. El resto aguarda el visionado en el disco duro de un ordenador. Además, algunas son series de 8 o 10 fotos hechas con el objetivo de escoger la mejor... Pero ése proceso de selección nunca llega. ¿Porqué no selecciono? ¿Porqué no borro las fotos-morralla? Pues no lo sé, pero me cuesta trabajo hacerlo. Supongo que me da pena. Esa mania de no borrar, hace que el visionado sea bastante aburrido ya que conservo fotos tan absurdas como ésta:

Si, lo sé, esta descentrada, desenfocada, quemada, y en vez de un niño parece un buho, pero  me encanta ésta foto,  se le ven los ojos tan bonitos... Eso sí, ésto con la camara reflex no hubiera pasado. Lo más probable es que ésta foto hubiera sido desechada en la misma casa de fotos.

Reflexionando sobre ésto, decidí empezar por el principio de los tiempos y poner un poco en órden las fotos de Diego. El experimento tuvo consecuencias,no por previsibles, menos curiosas. Aquí dejo una instantánea de su primer dia de vida:

Oiga, el de la barba...¿Usté es el que manda? Pues ya no

y una de hace un par de dias:

Diego: Míralo que feliz está el barbas sólo porque después de 14 fotos he mirado a la cámara ...Hum...Seguro que puedo aprovechar ésto para mi beneficio...

¿Veis por dónde voy? Ha cambiado tanto que da vértigo. Sabes que cambia , le compras ropa, zapatos, pañales... y todo se le queda pequeño enseguida, pero cuando ves las fotos es cuando te das cuenta de la magnitud del tema. De cómo pasa el tiempo. Inexorable. Es por eso que ver fotos es una experiencia agridulce.

Entre una foto y otra, han pasado casi dos años y me cuesta trabajo recordar que algún día fue tan pequeñito.

Los niños dan la medida del tiempo estupendamente.Hace cuatro días yo era el receptor de mensajes del tipo 'Cuanto has crecido' y ahora soy yo el emisor de tales proclamas, el que martiriza a los niños de mi entorno recordándoles lo obvio de su evolución y el que se descubre a sí mismo pellizcándoles los moflete y dándoles palmaditas en la cabeza. El ciclo de la vida, ya sabéis...

Aquellos de vosotros que tengáis hijos adolescentes diréis: pues espera y verás.

Pues sí, os doy la razón. Así debe ser. Pero entonces introduciremos una nueva variable... ahora parece que sólo cambia él y entonces los cambios también serán patentes en mí. Pero eso es otra historia...